miércoles, 17 de diciembre de 2014

Arroz al horno de coliflor morada y bacalao. El arroz de Carmelali y Montejano.


Hay mucha gente que critica las redes sociales, pero pese a encontrar situaciones no muy agradables en ellas, solo puedo estar agradecido, porque he ido encontrando en ellas a seres humanos extraordinarios. Algunos ya han desparecido de mi vida, pero por desgracia, estas cosas siempre suelen suceder. Las personas pasan y algunas se quedan y otras se evaporan. Es algo que hay que aceptar sin remisión.
Esta receta va dedicada a dos personas que he conocido gracias a las redes sociales. Una de ellas es Carmelali. No recuerdo el tiempo que hace pero nos empezamos a seguir en instagram y siempre me había parecido una persona entrañable. Alguien que cuelga fotos y que siempre tiene una palabra de cariño hacia tu persona, no le puedo estar más agradecido, porque en momentos no muy buenos de mi vida, siempre ha tenido un gesto amable conmigo. Hace una semanas, viendo una receta que colgó en instagram, vi que utilizaba en un pollo al horno con una coliflor morada. Le pregunté donde la había conseguido y a los dos días tenía en mi casa como un regalo extraordinario un trozo de la coliflor que utilizó y una butifarra ibérica maravillosa. Con esa col y casi sin quererlo, mi amigo Jesús Machí, hizo un pan de coliflor de esos que no se olvidan jamás por su sabor.
Hace un par de semanas y por sorpresa, llegó un envío por mensajería y en esta ocasión se trababa de una coliflor morada que me volvía a enviar Carmelali. Os puedo asegurar que me emocionó de una manera enorme. No sabía como agradecer este regalo tan bonito y aún no sé como hacerlo.
La semana pasada bajé a Cocentaina, un pueblo alicantino del interior, para ver a uno de los grandes pasteleros de nuestra comunidad, Jose Montejano, ya un amigo más para mi. Fue un viernes y tras un día intenso en el que te quedas ensimismado escuchando su sabiduría gastronómica junto a Ainhoa, una persona que conocí en su obrador y con el que se creó un clima extraordinario, decidí volver al día siguiente para ver más de sus extraordinarias elaboraciones. Quedamos en que comeríamos en su obrador y me vino a la cabeza una idea. ¿Por qué no hacía un arroz con la coliflor de Carmelali y bacalao desmigado en la pastelería de Jose? Y así fue. Me llevé todos los ingredientes para elaborarlo y la coliflor morada que viajó desde Barcelona, pasando por Valencia, llegó a Cocentaina.
Así son las redes sociales. Al final encuentras gente extraordinaria que de una manera congenian contigo y que no sabes el motivo, se forman unas sinergias que hacen que cada día que pasa, crea más en la bondad del ser humano.



Ingredientes:
1 coliflor morada
350 gr. de arroz albufera o bomba
50 gr. de migas de bacalao
3 ajetes tiernos
850 ml. de caldo de pescado
AOVE
Colorante alimenticio


Precalentamos el horno a 180º.
Hacemos la coliflor en gajos y los enjuagamos.


Escurrimos y reservamos en una bol.


Desmigamos un poco más el bacalao. No hará falta desalarlo, ni enjugarlo. El ideal es el bacalao inglés.


En un cazo rehogamos la coliflor.


Seguidamente añadimos los ajetes que habremos cortado finamente.


Añadimos el bacalao desmigado y el arroz y sofreímos unos minutos a fuego no muy fuerte.


Añadimos el caldo de pescado caliente y cuando dé un hervor lo volcamos en un recipiente para introducir en el horno. Añadimos un poco de colorante.


Repartimos bien todos los ingredientes en el recipiente elegido.


Introducimos en el horno a 180º y horneamos unos 18 o 19 minutos.


Sacamos y dejamos reposar unos minutos y ya estará listo para comer. 

Como bien decía Jose cuando lo comimos, como algo tan sencillo como una coliflor puede hacer un arroz tan bueno. Y es cuando pensé que esa es la magia de la cocina, que por circunstancias de la vida, una coliflor que ha viajado con todo el cariño desde Barcelona, se haya convertido en un arroz y en una de las conversaciones más bonitas que he tenido en los últimos tiempos. Con dos cervezas sin alcohol y unas papas. ¿Se necesitan más cosas? A veces, o en la mayoría de casos, no.


Un beso grande para los dos. Esta es una historia real, bonita y de las que a mi me llegan a lo más profundo del corazón. Gracias.

Bon profit!

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