sábado, 11 de noviembre de 2017

Fabes con boletus edulis y embutido de La Safor


Desde hace unas semanas llevo practicando con los platos de cuchara. Empecé con unas lentejas pardinas que no necesitaban remojo. Después cociné alubias pintas y en esta ocasión he probado a cocinar fabes, auténticas fabes o al menos así me las han vendido. Las he cocinado en el horno kamado, pero las podéis realizar en cualquier tipo de cocina, aunque si soy sincero y después de la prueba del otro día, creo que el sistema de con carbón me parece el que mejor resultado le da.

Realizadas a una temperatura baja, en el interior a menos de 100º. Durante dos horas y media (me costaron menos que las alubias pintas) y añadiéndole agua mineral parar elaborarlas. Las he querido hacer a mi manera y esta manera mía han sido acompañarlas con embutido de La Safor, morcilla, blanquet y chorizo. Por último y como nota absolutamente fabulosa, le añadí unos boletus edulis que tuve la suerte de coger a principios de octubre.

Ingredientes:
400 gr. de fabes secas
2 boletus edulis medianos
4 morcillas de cebolla
2 blanquets
6 chorizos pequeños
25 ml. de AOVE
Agua mineral
Sal


Ponemos las fabes a remojo durante 24 horas. Casi triplicarán su tamaño. Si tuviésemos la suerte de encontrar fabes tiernas congeladas, evidentemente sería mucho mejor a la hora de cocinar.


Las ponemos en una olla de hierro después de escurrirlas y enjuagarlas.


Añadimos el embutido y las setas.


Encendemos el fuego y esperemos que tome temperatura. Si lo hacemos en otro medio, encendemos el fuego y colocamos las alubias inmediatamente.


Colocamos la cazuela en el fuego. Añadimos el agua, sal y el AOVE.


Cocinamos unas 2 h y 1/2 aproximadamente. No usamos ningún tipo de cuchara o espumadera para remover las fabes. Movemos la cazuela cuando queramos darle una vuelta.


Si usamos el kamado, cerramos y cocinamos suavemente.


Rectificamos de sal y removemos una última vez. Las fabes deben quedar sin mucho caldo pero sin poco a la vez. Es recomendable dejarlas reposar 24 o 48 horas para que todos los sabores se armonicen. Esa es una de las claves fundamentales de todo guiso de cuchara.


Transcurrido el tiempo, las horas, los días, ya las tenemos listas para comer y disfrutar de este plato tan idóneo de la época de otoño e invierno. Si tenéis la oportunidad, ponerle unos boletos edulis porque entonces ya sí que es un plato con el que soñaréis varias veces. Acompañar con un vino tinto de calidad. Un Santa Rosa de Enrique Mendoza le va como anillo al dedo.

Bon Profit!

1 comentario: